¡Hola Draconianos!
Hoy os traigo una leyenda, como me gusta llamarlos, cuentos inspirados en la corriente romántica en las que mostraré mis emociones, sensaciones, reflexiones.
Empiezo fuerte con esta leyenda a la que he llamado A EXPULSARLO
Hoy os traigo una leyenda, como me gusta llamarlos, cuentos inspirados en la corriente romántica en las que mostraré mis emociones, sensaciones, reflexiones.
Empiezo fuerte con esta leyenda a la que he llamado A EXPULSARLO
Hay veces que el
camino es un sendero entre praderas verdes y soleadas, otras veces bosques
curiosos, profundos, otras veces montañas que en algún momento se te pueden
hacer pesadas pero que miras a tu alrededor y eres poderoso y libre. Había
veces que el camino me era un problema, pero a partir de la experiencia de un
ser ansioso de saber como yo me considero, encontré la respuesta. Otras veces
lo eran las personas, cosas típicas de la adolescencia que aprendes a ignorar.
Pero hay una cosa que desde hace unos años siempre esta ahí. Hay veces que me
alcanza y cuesta echarlo, otras veces a penas llega a rozarme, pero el problema
es que ahí está y esperemos que su poder no esté creciendo.
Estoy hablando de
el Rey de las Ratas, ser (si es que se merece llamarlo así) que hasta hace bien
poco conseguí identificar. Hace muchas lunas que me acechaba y que entraba en
mi cabeza. Hubo un tiempo horrible en que estaba convencida de que sus
pensamientos eran los míos y lo pasé mal; consultaba a las divinidades preguntándoles
desesperadamente si estaba actuando bien, pero a veces no recibía respuesta, o
la respuesta era que no hiciese caso a eso, pero que en esos tiempos no sabía
identificar, y acababa más confundida. No sabría expresarlo exactamente pero
era algo así como el Caos de Apofis pero más negro y… no se la palabra, denso,
abrumador, sentía como si no me dejara espacio y me agobiara.
Pero hace poco,
visitando por primera vez el maravilloso mundo de Mundodisco, unos amigos que
allí conocí me contaron la leyenda del Rey de las Ratas. En ese momento una luz
cayó sobre ese “Caos”, ¡Así que eras tú! Le grité. Todo este tiempo me has
estado molestando. Experimente varias sensaciones a la vez; alivio, al saber
por fin qué era, más bien, quién era ; rabia, al saber que eso a estado
manipulándome todo este tiempo; y también humillación, por saber que ha entrado
en mi cabeza tan fácilmente como a un humano. A partir de ese día luchaba
contra él, y aún sigo, porque a atacado en una parte complicada, pero lo que no
sabe es que lo que no mata te hace más fuerte y que cuando tanto trabajo dé su
fruto y si alguna vez piensa derrotarme, no lo podrá hacer jamás, porque seré
más fuerte y ya es demasiado tarde para él. Así que me voy armar con toda mi
fuerza y valor para que deje de incordiarme y derrotarlo para siempre.
Una guerrera,
Mythos.
Pd: Complejos,
cuidado con el Rey de las Ratas.
Un amigable ronroneo, Mythos
No hay comentarios:
Publicar un comentario